Tulúm – Xel-ha

Esta excursión combina dos lugares diferentes: por un lado Tulúm, que es una zona arqueológica maya, y por otro el parque acuático natural de Xel-Ha.

Por la mañana temprano se visita Tulúm. Esta zona arqueológica tiene la particularidad de ser una ciudad amurallada emplazada en la costa, lo que la hace diferente a Cobá o Chichen Itza.

Los edificios están bastante bien conservados, el más importante y característico es “El Castillo”. Situado en un acantilado sobre el Mar Caribe ofrece una vista espectacular.

Un par de horas pueden ser suficientes para recorrer el sitio. Si dispones de mas tiempo puedes aprovechar para bajar a la playa que hay detrás del acantilado. Es una playa pequeña pero muy bonita.

Antes del mediodía partimos para Xel-Ha. Xel-Ha es un parque acuático en el que se pueden realizar una gran variedad de actividades. Snorkel, descenso del rio, nado con delfines… Las instalaciones están muy bien, hay restaurantes para comer, bares, y un sistema de taquillas para que no te tengas que preocupar de tus pertenencias mientras disfrutas de los baños.

Una característica importante del parque es que todas las zonas de baño y snorkel son naturales. Se aprovecha la desembocadura de un rio en el mar Caribe y esto lo hace más interesante.

El nado con delfines es algo caro pero sin duda es una experiencia que recomiendo. En Xel-Ha dura unos 45 minutos. En realidad algo menos porque en ese tiempo te dan algunas indicaciones antes de entrar a la piscina. Pero es tiempo suficiente para disfrutar con los delfines. Los grupos son de 8 personas y un monitor va dando las indicaciones y explicaciones necesarias. Te harán una foto personal y un video del grupo que luego tendrás opción de comprar.

Realicé esta excursión en mi viaje a México en 2005 con la agencia Soltour, por unos 85 euros. Las entradas a Tulum y Xel-Ha estaban incluidas al igual que la comida en Xel-Ha. El nado con delfines costaba unos 100 euros

Chichen – Itza

Si estás de vacaciones en Cancún o la Riviera Maya, la visita a Chichen-Itza es poco menos que obligatoria. No te puedes perder uno de los asentamientos mayas más famosos y mejor conservados de México. Sin duda alguna su edificio más representativo es el Castillo también conocido como la Pirámide de Kukulkan. Por muy visto que lo tengamos en fotografías, no dejarás de asombrarte cuando estés delante del él. Aparte de la belleza del edificio, resultan sorprendentes las explicaciones del guía sobre los detalles de su construcción. Su orientación respecto a los astros, las proyecciones de sobras en forma de serpiente los días de equinoccio, la forma en que rebotan los sonidos en sus caras,… hacen que descubramos un edificio realmente mágico.

Algo que recomiendo es entrar en la pirámide. Quizás tengas que esperar una larga cola, porque la entrada se realiza en pequeños grupos. El interior es un espacio estrecho y angosto con una escalera que lleva a una cámara donde se puede ver un chacmool y la estatua del jaguar. También es recomendable subir a la pirámide. Desde arriba tendrás una vista espectacular de todo Chichen-Itza. Pero cuidado con la bajada, ahí es cuando te darás cuenta de la verticalidad de la pirámide.

Chichen-Itza no es solo el Castillo, es toda una metrópolis en la que destacan otros edificios como el Templo de los Guerreros, el Juego de Pelota, el Cenote Sagrado, El Observatorio, el Templo del Jaguar… Las comentarios del guía sobre los sacrificios, el juego de la pelota y la forma de vida de los mayas, te ayudaran a descubrir esta interesante cultura.

Realicé esta visita en mi viaje a México en 2005. La excursión la contrate con Soltour por aproximadamente 70 euros. El viaje desde el Hotel Bahía Príncipe Tulúm, donde estaba alojado, es largo: unas 3 horas de autobús. Pero la visita merece mucho la pena. Después de las explicaciones del guía, tienes bastante tiempo para explorar por ti mismo la metrópolis. La excursión incluye la comida en el restaurante Pavarotti, un buffet con cocina típica mexicana. Además podrás hacer uso de la piscina, cosa que se agradece enormemente si el día es caluroso. Para finalizar el día, de vuelta al hotel, se hace una parada en la ciudad de Valladolid.

Cataratas del Niágara: Una belleza mundial


Sin duda una maravilla en la Tierra que hay que ver alguna vez en la vida.
Estas famosas caídas de agua, están situadas en el río del mismo nombre, en la parte oriental de la frontera entre Canadá y Estados Unidos; las cataratas del Niágara forman un grupo de grandes cascadas y cataratas. Las cataratas del Niágara no destacan por su altura, sino más bien por su amplitud y afluencia de agua que proviene de los grandes lagos de Norteamérica.

Las Cataratas del Niágara están formadas en verdad por tres cataratas: Las «cataratas canadienses» (Ontario), las «cataratas americanas» (Nueva York) y las «cataratas Velo de Novia».

Muy aparte de la gran belleza y espectacularidad que estas presentan, las cataratas del Niágara son muy útiles para obtener energía hidráulica, y fomentan el turismo de la zona. Sobre todo de dos ciudades: Niagara Falls (Nueva York) y Niagara Falls (Ontario).

Recomendaciones para visitar las cataratas del Niágara
* La mayor afluencia turística se da en primavera-verano del hemisferio norte, por lo que quizá es mejor evitar estas fechas. No obstante en esa época llama mucho la atención de las luces artificiales del lado canadiense.
* Dos de los mejores puntos para ver las cataratas desde Canadá son El parque Reina Victoria y la Konica Minolta Tower.

Palacio de Versalles


Versalles esta situado a hora de París, famosa a nivel mundial por albergar uno de los palacios más bellos e importantes del mundo, y símbolo del poder absolutista de los monarcas franceses y en especial de Luis XIV, el principal artífice de que Versalles sea lo que es; muy aparte de esto, forma parte de uno de los lugares mas importantes, hablando históricamente, puesto que en este lugar se fraguó y comenzó la Revolución Francesa, y ciento veinte años más tarde se firmó el Tratado de Versalles, que supondría el fin de la I Guerra Mundial.

Los jardines de Versalles
Si la visita al interior del palacio puede ser calificada como espectacular, no lo es menos la visita a los jardines, donde se puede pasear durante horas sin cansarse de ver jardines con perfectas simetrías y diseños espectaculares o la gran cantidad de estanques y fuentes con los que está dotado el Palacio de Versalles, y que dan una idea de la gran obra que tuvo que resultar para la época llevar tanta agua allí y acondicionar y mantener todo aquel espectacular complejo.

El Palacio de Versalles
Allá por 1623, el monarca Luis XIII mandó construir un pabellón de caza ubicado en un coto, en el cual el monarca y los nobles pasaban sus ratos de ocio. El lugar gustó tanto al rey que mandó que fuese ampliado, construyendo lo que se conoce como “el antiguo palacio”.

Posteriormente, Luis XIV obsesionado con crear un palacio y entorno sin igual, encargó a su arquitecto Luis Le Van el embellecimiento y ampliación del edificio primitivo, sobre el que se construyó la Galería de los Espejos, sin duda la sala más impresionante del Palacio de Versalles, y que sirvió por ejemplo de sala para la firma del Tratado de Versalles.

Del interior del palacio destacan así mismo los Salones de la Paz y de la Guerra y las habitaciones del rey y de la reina, además de la Cámara de la Reina, que se conserva tal y como la dejó María Antonieta al abandonar Versalles en 1789. También es importante la Capilla, lugar donde acudían a misa diariamente Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, y sorprende la Ópera, un espacio donde los monarcas disfrutaban de conciertos para su entretenimiento.