Hace poco dábamos cuenta del triste listado de las ciudades más contaminadas
del mundo. Veamos qué características tienen algunas de estas 10 ciudades para
aparecer en la lista, por desgracia siempre como consecuencia de manos
irresponsables.

Chernobil (Ucrania) ocupa sin dudas un lugar preeminente en la lista.
Miles de personas murieron directa o indirectamente de resultas de la explosión
de 1986 y al menos cinco millones de personas estuvieron expuestas a una
radiactividad anormalmente alta.

Dzerzhinsk (Rusia) fue durante décadas un próspero núcleo de la industria
química soviética y allí se fabricaron algunas de las armas de la guerra fría,
como el gas mostaza, además de dioxinas y otros contaminantes industriales.
Muchas de la fábricas cerraron tras el derrumbe de la Unión Soviética, pero hoy
en día, los habitantes de Dzerzhinsk tienen una esperanza de vida inferior a los
50 años.

También en Rusia, Norilsk, fue creada en los años 30 del siglo pasado
como ciudad minera y es líder mundial en extracción de paladio y níquel, pero, a
cambio, la nieve es negruzca, el aire sabe a azufre y la esperanza de vida para
los trabajadores industriales está 10 años por debajo de la media rusa.

Linfen (China), centro de la industria del carbón (200.000 habitantes),
tiene una atmósfera prácticamente irrespirable, según asumen las autoridades
chinas, por altas concentraciones de monóxido de carbono, ceniza, dióxido de
sulfuro o arsénico. En Asia, el informe cita también el caso de Ranipet
(India), con una contaminación del suelo y el agua de tal calibre que los
niños sufren úlceras y la esperanza de vida apenas roza los 40 años.

La lista continúa con La Oroya (Perú), un pueblo minero en los Andes con
una gran planta de fundición de metales. Los niños presentan altos niveles de
plomo. En Haina (República Dominicana), la contaminación fundamental
procede de una gran planta de reciclaje de baterías de automóvil que ya está
clausurada. También aparece en la lista una ciudad africana, Kabwe (Zambia),
donde, entre otros problemas, la emisión de las minas de cobre han incrementado
por cinco el nivel de plomo en sangre en sus habitantes.

