Día 6. La ciudad imperial, risas y más risas…Madness, Klaus Hoffman. 2004 04
08
No sé qué tuvo este día que desde que amaneció hasta que anocheció, estuve
partiéndome de risa…quizá mi cuerpo reaccionó a otra pesadilla de la noche
anterior…mi cuerpo dice no al mal rollo y a los malos recuerdos, dice no a al
duro pasado recurrente…dice sí a los buenos amigos y al pasarlo bien, ¡Viva mi
cuerpo!.
Nos levantamos no demasiado temprano y tras un buen desayuno y dejar a la niña
en el colegio, nos vamos hacia la frontera con Austria…pasamos algunas ciudades
donde se aprecia bien la herencia de los rusos, grandes superficies ocupadas por
casas panel, levantadas más que construidas para dar cabida a la población
trabajadora, casas pequeñas, de mala calidad constructiva, en ocasiones de
muchos pisos y sin embargo ninguna con ascensor…Como todo, algunas cosas las
hicieron bien y otras mal, otras además fatal…
Hungría sigue teniendo una mano de obra muy mal pagada, explotada y sin embargo
unos bienes de consumo a precios europeos, muy cercanos a los precios
españoles".

Hungría sigue teniendo una mano de obra muy mal pagada, explotada y sin embargo
unos bienes de consumo a precios europeos, muy cercanos a los precios
españoles…para poner un ejemplo una lata de coca-cola en supermercado eran unos
80 forints (unos 40 céntimos de euro) y un big mac, unidad de referencia
utilizada para comparar precios entre países, alrededor de 600 forints (unos
tres euros)…como ejemplo de cómo funcionaban las cosas antes está el coche
TRABANT, más conocido como Trabi, un coche de pequeña cilindrada y menos
potencia utilizado como incentivo por el gobierno húngaro (pro-soviético), los
que pedían un coche tenían que esperar años hasta que se lo concedían y cuando
lo hacían, el precio se incrementaba un 40%, es decir que si no podías esperar
porque necesitabas el coche, te podías comprar uno ya usado por un precio
superior en un 40% a uno nuevo!!!!...cosas curiosas, sí.
"Ésto de viajar es lo que tiene, que se le pasan a uno por la cabeza cosas
diferentes, nuevas…te oxigena de lo cotidiano, del tedio, de lo normal, de lo
convencional…cómo mola, oyes".
Después de enrollarme en movidas políticas curiosas diré que entrar en Viena,
con un día despejado como fue aquél, fue increíble…Una ciudad diferente en
muchos aspectos a Budapest, mucho más limpia mucho más cuidada, de edificios
rehabilitados, de preciosas catedrales, estatuas…que parecían recién
construidas…qué bonito, oyes, lo que pasa es que a mí tanta limpieza como que me
agobia un poco y mira que no he tirado un papel al suelo en mi vida, pero es que
me estaban entrando en ese momento …esto de viajar es lo que tiene, que se le
pasan a uno por la cabeza cosas diferentes, nuevas…te oxigena de lo cotidiano,
del tedio, de lo normal, de lo convencional…cómo mola, oyes.
Qué bonitas son las ciudades con tranvía…dicen de Madrid que sería la ciudad más
bonita del mundo si tuviera mar, pues yo añadiría que con tranvía sería
insuperable, hasta la ciudad más guay y más cosmopolita del mundo caería rendida
a sus pies y es que lo de viajar también me gusta para volver…y es que Madrid es
una ciudad preciosa y si tienes buena compañía puedes enamorarte el doble de
ella…qué bonito.
"Madrid es una ciudad preciosa y si tienes buena compañía puedes enamorarte el
doble de ella…qué bonito".
Aquel día fue uno de los días de mi vida que más me reí, desde luego estaba
predispuesto para ello, pero es que no había cosa de la que no sacáramos punta,
los austriacos nos miraban pensando que estábamos pedo pero no tomamos ni una
sola cerveza, cosa curiosa…
"A veces hay que hacer el hostias y olvidar que hay gente mirando, disfrutar
simplemente de la vida…estoy en ello".
Al llegar a la frontera austrohúngara (hehehe) un tremendo atasco nos tuvo
parados casi dos horas pero fue el atasco más divertido, con música de Madness a
todo meter y todos los coches que nos rebasaban nos miraban con cara de
alucinados ("hay que dejar al menos uno o dos días de la semana para hacer el
imbécil")…a veces hay que hacer el hostias y olvidar que hay gente mirando,
disfrutar simplemente de la vida…estoy en ello…Llegando a Budapest Joaquín puso
un cantautor alemán llamado Klaus Hoffman versionando al belga Jack Brel y me
iba traduciendo simultáneamente, una de esas cosas que uno no olvida nunca, pues
ahí está, grabado en mi memoria…
Me acabo de dar cuenta de que Viena ha sido una excusa para pasar un gran día en
buena compañía, la catedral de San Esteban, el palacio del Belvedere, la estatua
de oro de Johann Strauss (donde quiera que estuviera), el palacio de la Escuela
española de equitación, los señoriales cafés, los palacios imperiales…ésto sin
un buen amigo al lado no vale una mierda, con perdón.
Día 7. Restaurante mediterráneo, una cierta melancolía. 2004 04 09
Hoy ha sido el día tranquilo del viaje, ése día en el que hay que relajarse…la
mañana ocupada en las labores de la casa y entreteniendo a la niña…una comida en
un restaurante mediterráneo muy pero que muy rica, cordero especiado y un paté
delicioso, dios cómo me gustan estas viandas!... por la tarde las compras para
los seres queridos, para los que se lo merecen y para alguna que no se lo merece
del todo, he decidido no hacer más compras en ninguno de mis próximo viajes, me
vi gastando mi tiempo en comprar, que es para mí, una de las cosas más aburridas
del mundo, qué tendrá que algunos y algunas se pasan horas haciendo estas
cosas…no lo sé.
"Lo demás mejor ni decirlo, unas postales para los amigotes, una camiseta que
pone Budapest (qué original!) pero de color rojo, con lo cual no me la pondré
nunca".".

Me traje una muñeca maravillosa (de todos es conocido la habilidad que tienen
estos magiares haciendo muñecas) de caperucita, la abuela y el lobo metidos en
la misma muñeca…qué idea más buena…lo demás mejor ni decirlo, unas postales para
los amigotes, una camiseta que pone Budapest (qué original!) pero de color rojo,
con lo cual no me la pondré nunca…a veces tengo ideas estúpidas durante mis
viajes (desafortunadamente estas mismas ideas estúpidas son recurrentes en mi
vida normal).
La melancolía que a veces me aborda llegó hoy, en forma de leve recuerdo del
pasado (los sueños, cómo molan a veces y cómo joden otras, eh?)…menos mal que me
ha pillado en mi día de descanso, porque estar así de lejos y melancólico me
hace pensar que debo tener el gen de la gilipollez especialmente
desarrollado…como llega se va, cada vez está menos tiempo conmigo cosa que yo
agradezco…viva el paso del tiempo y su comportamiento con las heridas de la
vida!.
Día 8. Eger, baños termales de Egerszalok, cervezas de despedida. 2004 04 10
Me va a costar volver a Madrid, volver a la normalidad, pero he de volver a la
normalidad para luego poder tener esto…es un proceso, una rueda que a veces está
pisando el suelo y a veces está en la parte de arriba, para que haya unas cosas,
ha de haber otras…
Hoy, aconsejados por Feri, nos fuimos los cuatro a un pueblo grandecito a unas
dos horas de Budapest llamado EGER, hacia el NE…un agradable paseo mientras
hacíamos tiempo para comer una truchita…no se consume demasiado pescado puesto
que Hungría es un país sin costa, todo su pescado lo importan o lo sacan de
Danubio…
"Una montaña blanca de azufre (qué olor!) de la que brota un manantial de agua a
una temperatura que ronda los 40º centígrados…qué guay!"."
Después de comer en EGER, en un sitio muy agradable, lleno de bodegas pequeñitas
y gitanos tocando el violín y otros instrumentos que mi incultura musical me
impide describir, nos fuimos directos a los baños de EGERZALOK, una montaña
blanca de azufre (qué olor!) de la que brota un manantial de agua a una
temperatura que ronda los 40º centígrados…qué guay!...
He de decir que es la primera vez en mi vida que experimentaba esta sensación de
hacer un frío de pelotas en el exterior (unos cinco graditos) y supercalentito
dentro del agua…¡lo peor fue quedarse en bolas antes de entrar a los
baños!...bueno, no totalmente desnudo pues el decoro me impide hacer ese tipo de
cosas…lo hago por los demás, no por mí…jejeje.
A la vuelta, después de una cenita frugal, nos fuimos a tomar unas cervezas a un
bar de debajo de su casa…la puta ley de Murphy se cumple siempre y aunque
llevaba toda la semana viendo a una preciosa camarera cuando entraba en casa de
mi amigo, para una vez que entro, no está ella…cosas del directo…en todo caso
las cervezas estaban muy ricas y nos echamos las últimas risas antes de
despedirnos al día siguiente…
Día 9. Abrazos, vuelo de vuelta a casa. 2004 04 11
Como suponía, esta vez me cuesta volver a casa…cada vez me cuesta más volver de
los viajes; recuerdo que antes cuando me iba de vacaciones siempre que se
acercaba el final, estaba deseando ya entrar otra vez por la puerta de casa,
pero ahora es diferente… no es que no quiera volver, es que me lo he pasado de
puta madre.
Embarco en el vuelo MA580 de MALEV por la puerta 25 de la Terminal internacional
del aeropuerto de FERIHEGY en BUDAPEST. Las nuevas medidas de seguridad a veces
te hacen pasar malos ratos, y yo paso uno de estos al tener que descalzarme
porque pitaba cuando pasaba y pasaba por el arco de seguridad…
AHORA YA LO SÉ: LO MÍO ES VIAJAR".
Dos nuevos países, muchas sensaciones y experiencias que guardar, asimilar y de
las que aprender…AHORA YA LO SÉ: LO MÍO ES VIAJAR.
Tobi, te voy a echar de menos…también.
Gracias Amigo.