
¿Recordáis aquella siniestra carretera de los huesos, que encabezaba la lista
de las rutas más peligrosas del mundo? Pues por esa carretera siberiana se
arriesgaron dos reporteros de El País Semanal para llegar a Oymyakon, en la
república rusa de Yakutia.
Se trata del pueblo que ostenta el récord de la temperatura más baja registrada
en un lugar habitado: en 1926 alcanzó los –71,2 grados. Sus 2300 habitantes
sufren 9 meses de invierno extremo. En la tienda que aparece en la fotografía no
se vende pescado fresco: éste se congela a los 30 segundos de sacarlo del río.
Si queremos visitar el lugar, aparte de llevar bien cargadas las maletas con
prendas y prendas de abrigo, habremos de armarnos de paciencia para atravesar en
microbús la carretera de los huesos. El relato de los reporteros se detiene en
la larga travesía hasta llegar al pueblo, y entonces nos acercan a la vida de
sus ganaderos, policías, estudiantes o el médico. Unas vidas marcadas por el
frío.
Podremos alojarnos en un hotel, creado por un habitante de Oymyakon que hizo
fortuna emigrando y regresó después con el objetivo de atraer turistas al
pueblo. El hotel es todo un lujo en la zona: sus 10 habitaciones cuentan con
agua corriente caliente. El Festival del Polo de Frío y la elección de Miss Polo
de Frío son otros 2 eventos que pretenden llevar turismo a este remoto lugar.
¿Algún viajero se anima? Me temo que yo soy demasiado friolera...
Escrito por Eva Paris
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